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sábado, 7 de febrero de 2015

HALLOWEEN


Esta entrada que os voy a relatar ha sido la que más trabajo me ha costado, pensé en no poner nada, pero me he visto en la obligación de que sepáis que ocurrió esa noche y el por qué he estado tan ausente últimamente.

Como consecuencia a semanas bastantes duras por un asunto familiar, estaba en una situación en la que necesitaba desconectar al menos durante unas horas. Y que mejor ocasión que Halloween. Algunos días antes habíamos quedado algunos amigos para realizar una fiesta de disfraces en casa de una prima de uno de ellos.


Esa mañana del día 31 de Octubre, salí a comprar algún complemento que me faltaba para el disfraz. Después de darle muchas vueltas a mi disfraz decidí vestirme de “Catrina”. En seguida me busqué una falda larga con volantes y una blusa con palabra de honor que me encanto. Esa misma tarde, quedé con una amiga mía que es maquilladora, para que me caracterizara como “Catrina”, tal y como ya había supuesto su trabajo fue sobresaliente. Al regresar a mi casa para terminar de disfrazarme y verme con la cara así pintada, me preguntaron que donde iba con esa cara. Al anunciarles de que esa noche iba a salir a divertirme, me reprocharon si no tenía vergüenza por pensar en hacer eso a sabiendas de la situación que había. Todas mis razones caían en saco roto. Y harta de escuchar negativas, me fui a mi cuarto enfadada.

Me quité la ropa que llevaba con máximo cuidado para no desarreglar el trabajo de mi amiga maquilladora, y con el mismo cuidado me iba colocando el disfraz. Como la mayoría de veces me puse un tanga como ropa interior, la falda blanca de pliegues, un sujetador y la blusa mexicana con escote palabra de honor con la que enseñaba más de la cuenta. ¿Y por qué no resaltar un poco más? - pensé mientras me iba haciendo dos trenzas con mi largo cabello negro. Y ni corta ni perezosa, una vez acabé mi peinado, me volví a quitar la blusa y el sujetador, colocándome un sujetador del tipo wonderbra, que resaltaba aún más mis pechos, y nuevamente la blusa. De esa forma el escote ya era hasta provocativo. Fui posando frente al espejo, y riéndome me dije interiormente: - Que lo disfruten, ustedes.

Para acabar el disfraz me puse unos calcetines altos, unos zapatos sin tacón, y un pequeño bolsito para meter mis cosas. Cuando me vieron así vestida al salir de mi habitación, la discusión generada cuando llegué a mi casa continuó. Yo daba mis motivos pero no entraban en razón y yo tampoco daba mi brazo a torcer. Me pusieron tan alterada, que lo único que pensé era en salir de aquel lugar. Y sin que nadie me detuviera, apresuradamente salí de allí, dejando atrás el eco de mi nombre.

Estuve un buen rato caminando, inmersa en mis pensamientos, no atendía a las decenas de miradas, a algún silbido, a la aparición de algún que otra persona disfrazada cruzándose contigo. Cuando mi rabieta aflojo, caí en la cuenta de que había quedado en llamar a mi amiga Almudena para que me recogiera. Fue cuando eché en falta mi teléfono móvil… me lo había dejado en casa.

Pasado un rato encontré un teléfono para poder llamar a la única amiga que conozco su número, para quedar en algún lugar o me recogiera porque no sabía tampoco donde iba a ser la fiesta de disfraces. La llamé una, dos y hasta tres veces, pero no descolgaba. Sin saber qué hacer, se me ocurrió ir hasta su casa para buscarla, pero por la hora que era sería casi imposible dar con ella allí. Solo me quedaba ir o seguir llamando.

Cogí un bus urbano para ir a su casa, el trayecto se me hizo eterno, pero al menos en el bus no hacía tanto frio como en la calle. Una vez allí y para mi desolación, Almudena ya se había ido. ¡Joder, joder, joder! -decía mis labios en voz baja.  

Caminaba otra vez hacia la parada de bus, cuando me crucé con dos chicos o eso parecían, porque iban disfrazados de una cosa muy rara (de Venom y Spawn me dijeron cuándo les pregunté una vez se quitaron las máscaras), les asalté, preguntándoles si tenían un teléfono móvil para hacer una llamada urgente. Y por suerte uno de ellos si llevaba uno encima… ¡Aleluya!

Mientras le contaba mi necesidad e intentaba de convencer al dueño del teléfono que me permitiera hacer una llamada, me dijeron que ellos iban también a una fiesta de disfraces que a lo mejor era la misma. Les dije que no con una expresión bastante desconfiada. Al final hicimos un trato, él me dejaba hacer la llamada a mi amiga a cambio de que yo me hiciera un selffie con ellos. ¡Trato hecho!

Se recolocaron las máscaras, nos juntamos y nos echamos la fotografía. A continuación, me prestó su teléfono. Marqué el número de mi amiga Almudena, iba dando las llamadas pero no lo cogía, hasta que se interrumpió saltando el buzón. ¡Joder! – dije otra voz escapándose entre mis labios, al igual que la noche de Halloween se acababa de ir al traste.

Le devolví el teléfono les di las gracias, deseándoles que se lo pasaran muy bien en su fiesta. Ellos se despidieron también, emprendiendo su marcha.

Caminando hacia la parada de bus que debería de dejarme cerca al menos de mi casa, fue cuando sentí a mis espaldas unas voces: - ehhhhhh Úrsula, Úrsula esperaaaaa.

Me giré, y vi dos monstruos negros acercándose hacia mí. Eran los que me habían dejado el móvil.

Cuándo estuvieron a mi altura, me contaron que si no me parecía mal me fuera con ellos a su fiesta. Yo decliné la oferta. Entonces me plantearon que volviera a llamar a mi amiga, le dejara en su buzón de voz la dirección de la fiesta donde ellos iban a asistir, y que allí me recogiera. Lo pensé brevemente, tenía esa opción o regresar a mi casa, y me pareció bien la primera opción. Llamé otra vez a Almudena y como las 4 llamadas anteriores, tampoco descolgó. Dejé un mensaje en su buzón de voz, contándole que estaba sin móvil y que fuera a recogerme alguien a la dirección que le dejaba.    

Hecho esto, me dejé guiar por estos dos monstruos, mientras charlábamos sobre diversas cuestiones. Unos ocho minutos después llegamos al lugar donde se estaba celebrando esa fiesta de Halloween. El lugar era bastante grande, la música estridente en ciertas zonas, pero el ambiente bueno a priori. No sabría decir cuántas personas abría porque había poquita luz. Y al ver eso pensé en cómo iba a encontrarme allí Almudena.

Alguien me facilitó algo de beber, a la vez que uno de mis acompañantes me presentó a una variedad de zombies, brujas, esqueletos y más… aún en la penumbra distinguí que muchos de esos monstruos se fijaron antes en mis pechos que en mi cara. Pero bueno, no era de extrañar por cómo iban realzados y por como llevaba la cara pintada.

Les conté lo que me había ocurrido y me dijeron que me quedará en la fiesta, que cuantos más pues mejor. Yo les agradecí el gesto, pero que me tomaría lo que me había servido, estaría un rato por allí esperando a su amiga, y si no llegaba en una hora, pues regresaría a mi casa.

Poco a poco fui entablando conversación con unos y otros, no se estaba mal con ellos, se había formado un grupo reducido, de unas cuatro o cinco personas, y estuve casi todo el rato charlando con una chica vestida de muñeca Annabelle, que me preguntó sobre el maquillaje que llevaba.

Con la penumbra, la gente disfrazada y el lugar que no lo conocía, en más de una ocasión me desorienté de donde estaba, pero siempre encontraba a alguien que conversara conmigo, como por ejemplo uno que iba disfrazado con una sotana, y no paraba de bendecirme, con el que estuve un buen rato tomándome algo con él mientras hablábamos de nuestra afición con el patinaje. Aunque allí llegó aficionarse más de lo normal a mi escote, que estaría totalmente bendito con la cantidad de veces que me lo bendecía, hasta con agua bendita, o eso decía. A pesar de que estaba bien con él, se estaba volviendo muy cansino, y decidí pasar de él, a pesar de todo.

Sin darme cuenta, el tiempo fue pasando, la fiesta iba a más…gente disfrazada, calor, bebida… y ganas de orinar. Le pregunté a varias personas donde estaba el aseo pero nadie me da daba una respuesta clara, al final tuve que volver en busca del que iba disfrazado con la sotana, porque él seguro que lo sabía ya que había ido una vez allí mientras charló conmigo un rato atrás. Pero por dejarlo antes colgado no quería decírmelo, le insistí, pero nada de nada.

Así  que fui a dar una vuelta por el resto de la estancia y ya de camino aventurarme en busca del aseo.

Caminando, noté una mano que me agarró bastante fuerte el culo por encima de la falda, fue bastante más fuerte que los toqueteos que esa noche había soportado, me giré para recriminar la acción, pero era imposible reconocer quien había sido. Así que me contuve y continúe, haciendo como que no me había dado cuenta.

No sé cuánto tiempo llevaba dando vueltas por la fiesta, ya no podía contenerme demasiado más, necesitaba un aseo ya. El lugar es que estaba casi a reventar, la gente bailaba, era muy difícil caminar y no chocarte con nadie ante la falta de equilibrio de algunos, y el alcohol hacía el resto con la falta de equilibrio.

Yo preguntaba y preguntaba, hasta que di con una chica muy simpática disfrazada de algo que no supe que era que me indicó donde estaba, pero me advirtió que tendría que hacer un montón de cola. Al ver mi cara de terror, y no por el maquillaje que llevaba, se dio cuenta que no estaba para esperar mucho, entonces me indicó que fuera a una habitación cerca de un patio interior, que subiera las escaleras y que encontraría otro aseo, que como estaba más escondido igual no habría tanta cola.

Con bastante trabajo y algún que otro vistazo descarado a mi escote, pude llegar hasta el patio interior, entre la penumbra distinguí esa habitación, aparte a un grupo de zombies y entré. Dentro estaba aún más oscuridad a excepción de una luces rojizas que salían de ojos de calabazas que iluminaban débilmente cada escalón de una empinada escalera, rápidamente mi mirada se dirigió hacia unas siluetas en un sillón bajo el hueco de la escalera, ya con los ojos adaptados a la escasa luz de la estancia, al pasar junto a un sillón distinguí que había dos bultos, era una pareja que estaba dándose el lote. Ellos, según creo, ni se percataron de mí, cuando giré y subí las escaleras que daban al presunto aseo.

- Puaaaag¡¡¡¡ - dije mientras hacia una mueca y contenía una arcada.  Vaya aseo asqueroso y menudo pestazo, parecía que allí había sucedido la matanza de Texas. Como pude me coloqué, subiéndome la falda para que no se empapara más, bajé mi tanga y me puse en cuclillas con la esperanza de no perder el equilibrio.

- Oooooohhhh, -salió de mi boca nada más dejar de contenerme. Que aliviada me estaba quedando mientras evacuaba vejiga. Salí de allí rápidamente sentándome junto a una de las calabazas que daban luz a la escalera, mientras tomaba algo de aire, me quede observando entre la penumbra a la pareja que estaba en el sillón. Evidentemente estaban enrollándose y habían pasado a mayores, porque aunque no se distinguían muy bien lo que ocurría, sí se distinguían los gemidos de una chica a pesar de la música que era ineficazmente amortiguada por las paredes. Me quede expectante, como una sombra, ante lo que ocurría unos metros más abajo, y me fui excitando con la situación.

Sin saber me fui calentando, tenía que salir de allí, pero mi cuerpo no se movía, sin querer mi mano izquierda se entremezclo entre los pliegues de la falda.

- Úrsula, estate quietecita y sal de aquí. – pensé de repentinamente en mi embelesamiento.

Me levanté, bajando las escaleras con sumo cuidado en dirección a donde estaba la puerta, lo hice sin girar mi cabeza hacia donde estaban esos extraños. Abrí la puerta, me asomé y cantidad de gente me impedía salir de allí, me quedé unos segundos para intentar encontrar un hueco por el que escabullirme. Mientras agarraba el pomo de la puerta en mi mano,  me sobresalté con demasía al notar una mano que sobaba mi culo con descaro, impulsivamente me giré apartando esa mano. Frente a mí una aberrante máscara de goma del Joker.

- Ehhhhh con cuidado. – sobresalía una voz del interior de la máscara. Que me derrabas todo el cubalibre encima de la sotana, y tengo que devolverla.

A ese Joker vestido con una sotana mojada de cubalibre lo conocía. Totalmente desconcertada primero por el susto que me había pegado y segundo por encontrármelo ahí.  – Te está bien merecido por lo que has hecho. Y alguna “ostia” también debería de darte. ¿Qué hacías ahí detrás de mí? ¿Me buscabas acaso?" le dije enfadada.

Se quitó la máscara diciéndome que sus amigos se habían ido y que él también iba a marcharse, y se había quedado allí expresamente para buscarme y mostrarme el aseo. Pero que ya había visto que lo había encontrado por mí misma.

- Claro, claro has ido a buscarme porque tenías remordimientos de no mostrarme el aseo. ¿Y no has venido también a que te diera mi número de teléfono o por algo más? – le decía mientras sus manos se acercaban a mi cintura.
.
 ¿Y tú qué hacías tanto rato en la escalera sentada espiando a esos?, me dijo sin contestar a mi pregunta y su mano otra vez fue hacia mi culo.

Esa pregunta me dejo desconcertada, y solo reaccioné contestándole,
- A ti que te importa, simplemente me dio curiosidad.

Me mostró una gran sonrisa, ¿de Joker?,  creo que no le convencí para nada.
- Acompáñame –me dijo a la vez que tiraba de mí y cerraba la puerta de la habitación. Nuevamente casi a oscuras pasamos ambos al lado de la pareja, otra vez ni se inmutaron a pesar del tiempo que estuvo la puerta abierta. En vez de girar para subir las escaleras siguió recto hasta una esquina más apartada.

Me dijo que no estaba bien espiar a los demás, mientras volvía a acariciar mi culo. Yo me dejé hacer, me apetecía enrollarme con ese tío, y podía notar por el bulto en su sotana que estaba bastante empalmado, que le estaba poniendo a cien.

De repente empecé a vacilarle, diciéndole: -¿sabes? nunca me he enrollado con nadie porque mi familia es muy conservadora. No pensaba que mi primera vez fuera a ser así. He guarreado un poquito por webcam, donde hace un mes vi la polla de uno que conocí por skype.

Creo que volví a no convencerle, aunque me dijo: - ¿En serio?”

Mientras estábamos diciéndonos todo eso, la pareja que se enrollaba en el sillón se marchó, y nos dejó la habitación para nosotros solos. No pude contenerme más y le toqué el bulto. Su polla estaba bien, tan empalmada y dura que me moría de ganas por sacársela. Me dijo que si quería seguir adelante y si estaría dispuesta a masturbarlo, le dije que sí, que esa noche no me iba a echar atrás ante nada.

Le subí la sotana del disfraz, y comprobé que no llevaba pantalones, solo un bóxer. Mmmmmm que atrevido, menudo frio habría pasado en la calle, pensé interiormente. Se la toqué por encima del bóxer y de inmediato note que le gustaba. No podía ver su cara, por la penumbra. Antes de sacarle la polla, me dijo que quería ver el tanga que se me marcaba en mi culito, así que me dirigí hacia donde había algo más de luz y levanté la falda hasta el cuello. Alabó lo bien que estaba. Entonces me fui hacia él y le quité la sotana del disfraz por completo, le bajé el bóxer y pude ver su bien empalmada polla que en ese momento me parecía gloria. La miré, la acaricié y le puse la lengua encima cuando pude. Menudas ganas que tenía de saborear una, era incluso mejor de lo que me había imaginado al principio, porque según iba chupándosela se le estaba poniendo mejor, según escuchaba sus gemidos y me empujaba la cabeza con delicadeza hacia su polla.

De repente, me pidió que parara. Imposible que fuera a correrse ya. Entonces pensé que realmente me quería follar, porque me dijo que quería ver mi coño. Me fui hacia el sillón donde había estado la pareja anteriormente, me senté, abrí bien mis piernas y aparte hacia un lado mi tanga. Se acerco a mí, se puso de rodillas, puso su cabeza entre mis piernas, quedando frente a mi coño, y entonces…, lo olió, lo lamió y lo mordisqueó durante unos minutos.

Se incorporó y yo rápidamente me fui a chuparle la polla que seguía estando bastante dura, mientras yo estaba en faena, se las ingenio para sacarme el sujetador. Yo contaba los segundos para que me tumbara y  tal y como estaba, empezara a follarme,  Pero de momento me hizo apartar la boca de su polla, me pidió que la pusiera entre mis pechos, yo accedí. Acercó su polla, la colocó entre mis pechos y bien sujeta, me cogió cada pecho bien fuerte, presionando su polla entre ellos. ¡El muy cabrón se estaba haciendo una paja con mis tetas! Movía su polla arriba y abajo con mis pechos apretados, como si hiciera un hotdog, y yo alargué una de mis manos hacia mi húmedo coño y comencé a pajearme mientras él se movía entre mis tetas. 

Entre la peculiaridad, la sensación era exquisita.  De repente, se paró y me hizo girarme, ya era él momento perfecto para que me follara, estaba deseosa de sentir polla en mi coño. No paré de acariciar mi clítoris esperando que en cuestión de segundos me metiera su polla. Cuando pensé que se había puesto el condón e iba a coger su herramienta para metérmela, se estaba pajeando y se corrió rápidamente sobre mi culo. Sentí el calor de su semen cayendo sobre mi piel, resbalando sobre mi culo.  Aquello me encantó, pero me quedé con unas ganas enormes de follar.

Pero enseguida comprendí que aquello se había acabado, me ayudo a limpiarme como pudo y los dos nos vestimos. Me puse de nuevo el tanga, el sujetador, me ajusté el disfraz, recoloque los calcetines caídos, él se puso la sotana.

Salimos de la fiesta, como pudimos, sin apenas decirnos nada. A excepción de que se me había “corrido” un poco el maquillaje. No estaba de demasiado humor, me había dejado cachonda, y no podía pensar en otra cosa. Le dije que como ya era tarde que me iba a mi casa, me dijo de llevarme en su coche, pero rechacé su ofrecimiento, ya bastante me había ofrecido ya. Nos despedimos con dos besos y con un número de móvil falso. Salí de ese local en busca de una parada de taxis, que por suerte estaba cerca, y puse camino hasta mi casa. El taxista tenía ganas de conversación pero yo no, siento haber sido tan estúpida con ese taxista, la verdad que no se lo merecía.

Nada más llegar a la puerta de mi casa y buscar las llaves, recordé que no me había llevado las llaves. Llamé, llamé, llamé y nadie me contestaba ni abría la puerta. Esto era un deja vú, siempre llamando y nunca obteniendo respuesta. No sabía qué hacer y desesperada, me vino a la cabeza que una vecina amiga de mi madre tenía un juego de llaves de casa, por si alguna vez ocurría una emergencia y no estábamos por ahí. Sin más fui a esas horas de la madrugada en su busca.

Llamé y mi vecina no contestaba, llamé otra vez y obtuve igual respuesta, - ¿qué raro?- pensé irónicamente. Una última vez y… al fin la puerta se abrió, pero nada más abrir escuché un enorme insulto de mi vecino. Al parecer nada más abrir la puerta le había asustado con mi disfraz.

 - Joder, niña que susto me has dado, pero te das cuenta qué hora son estas para estar llamando y qué pintas llevas? - me dijo con cara de pocos amigos. Después de la reprimenda le conté lo sucedido, y otra reprimenda me dio.

Al final me dio el juego de llaves de mi casa y un tétrico “buenas noches”, no sin antes decirme que me lavara y quitara todo eso antes de acostarme. Como si no lo supiera yo, con olor a humo de tabaco, a sudor, la cara totalmente maquillada, despeinada, con el tanga y el coño empapado, el disfraz lleno de manchas de bebidas y restos de semen al igual que mi culo. Que sabría él.

Del portazo que dio al cerrar la puerta, reafirme que no le había hecho ni pizca de gracia mi inesperada visita nocturna, y menos el susto que le di nada más abrir la puerta.

Llegué a casa y todo estaba oscuro y tranquilo. Sin hacer demasiado ruido para no despertar a nadie fui hasta mi dormitorio. Cerré la puerta mientras me quitaba los zapatos y me lancé en la cama, sin más, aparte mi húmedo tanga y dos de mis dedos empezaron a masturbarme dulcemente, no tardé ni 5 minutos en llegar a correrme. El vestido con restos de semen acabo tirado en una esquina y en la basura un par de días después, al igual que la blusa. Una vez que me lo quité todo,  me metí en la bañera y mientras iba llenándose con agua muy caliente, me iba desmaquillando la cara. Fue cuando encontré a mi condenado teléfono móvil sobre el lavabo. Me incorporé para tomarlo, volviendo velozmente a la apetecible agua caliente. Al encender el móvil tenía muchas llamadas y mensajes de mis amigas diciendo que donde estaba. Me puse a escuchar uno por uno los mensajes en mi buzón de voz. El primero que escuché era de Almudena,  diciéndome que se estaba quedando sin batería y que fuera a casa de Rodrigo para que me recogiera. – A vaya horas, me entero del plan- dije mientras pulsaba para escuchar el segundo mensaje del buzón. La siguiente voz también me era familiar, pero con menos brío de lo normal, según escuchaba una por una las palabras que salía del auricular, mi corazón empezaba a latir cada vez más rápido.

Cuando finalizó el mensaje, una oscura lágrima caía por mi maquillada mejilla, súbitamente de mi garganta brotó un doloroso alarido que solo fue ahogado por el rio de lágrimas que me inundó esa madrugada, desnuda y sola.




12 comentarios:

  1. Urusula bonita, quisiera mandarte todo el animo del mundo para que te sobrepongas a los acontecimientos que te han rodeado.

    Esta entrada del blog te honra, en ella desnudas tu alma como pocos se atreverían a hacer. Pero quiero que sepas que no es culpa tuya lo ocurrido, ni la situación hubiese cambiado por estar cerca. No te lamentes por lo vivido, pues la vida esta para vivirla y disfrutarla, y las personas que nos quieren lo que desean es que seamos felices siempre en nuestras vidas.


    Muchos Besos y gracias por ser como eres!!!!

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    1. Enormemente agradecida por el comentario y tu apoyo, ha sido días muy duros para mí. Poco a poco vuelvo a ser la misma Úrsula de siempre, tal vez más fuerte y tal vez algo más alocada.
      Muchas gracias a tí por estar ahí. Muuuack

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  2. Ursula , espero que estes mejor.. me alegra verte con fuerza para entrar por aqui de nuevo .. y con ganas de disfrutar de la vida !un beso

    te deje varios correos

    mi correo es jam124@hotm.. por si te llego como spam.

    Un beso y animo!

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  3. Hola Úrsula,
    Ya tenía ganas de volver a saber de ti y de leer algo tuyo, como siempre consigues transmitir cómo te sientes a tus lectores. Llevas mucho tiempo desconectada x eso, imagino que llevarás tiempo con el tema familiar, los exámenes que hiciste, etc. y todos necesitamos desconectar en ciertos momentos, no te sientas mal ni culpable x nada porque hay cosas que son inevitables y no se hubiese podido hacer nada por mucho que estemos presentes.
    Mucho ánimo! Cualquier cosa que necesites ya tienes mi email
    Un abrazo enorme!

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    1. Muchas gracias Joel, he pasado malos ratos, pero ya estoy a tope de energía y ánimo. Muuuack

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  4. ¡Hola Úrsula!
    Andaba buscando blogs de relatos eróticos porque a mí también me gusta escribirlos, y he dado con el tuyo. He leído este relato de Halloween y a parte de que escribes y transmites muy bien lo que sientes, me ha emocionado lo ocurrido.
    Sé que no nos conocemos de nada, sé que ha pasado ya tiempo desde que escribiste esto, pero te quiero mandar mucho ánimo, que eso nunca falta por más que te den, lo sé muy bien.
    Ten claro que nada de lo ocurrido tuvo que ver con lo que tú hiciste. La conciencia siempre es traicionera, y muchas veces te lleva a pensar lo contrario, pero hay cosas que escapan a nuestro alcance, así que mejor no darle vueltas y aunque sea a medio gas, hay que seguir adelante. Nada habría cambiado si no hubieses salido, tan sólo estar ahí, pero tú no lo podías saber tampoco.
    Por mi parte te seguiré leyendo, tus cositas antiguas y espero que, cuando ya te apetezca, tus cositas nuevas.
    De nuevo mucho ánimo Úrsula... y perdona el rollete para ser la primera vez que te digo algo, jeje.
    Besos y un abrazo muy fuerte,
    Eros

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    1. Hola Eros, inmensamente agradecida por tu comentario. Muchos besitos

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  5. Hola Ursula te leí de hace tiempo y al despertar de la nada (y por caliente) me dio por leer que cosas nuevas has subido al blog, y me encuentro con la noticia de tus malos días. Espero sinceramente que pronto te encuentres mejor, animo que el sol siempre sale :)

    Pd: es una delicia leerte besos!

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    1. Hola Luis, eso paso hace ya un año, ya he pasado pagina y ahora la vida me va fenomenal, tan agitados han sido mis días (para bien), que no he podido ni entrar en el blog ni twitter. Muchos besitos y gracias por tu apoyo. Muuuuack

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  6. Parece que descubrí este blog demasiado tarde. Una pena por que parecía muy interesante. Úrsula a donde te fuiste?

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    1. Yo creo que nunca es tarde...
      Úrsula tiene el culito inquieto y no para de hacer cosillas. Ahora en serio, he estado demasiado liada para entrar en el blog

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