El sábado fue una de esas noches en la que no
tienes nada previsto y surge lo que menos te lo esperas. Estaba en mi piso
viendo con mis compañeras un programa de televisión cuando me sonó el teléfono
móvil.
Helena, una amiga de la Universidad me proponía
ir a la inauguración de un nuevo pub con terraza de verano incluida, no era el
día más idóneo para lo de la terraza porque este fin de semana menudo fresquito
que ha hecho (y yo que pensaba que el verano estaba ya aquí), yo que estaba muy
aburrida y que dentro de poco tendré que recortar mis salidas pues me dispuse a
aceptar la invitación. Porque estaba deseando salir de marcha y bailar durante
toda la noche. Y para que engañaros, pillarme a un pibón para que saciara mi
hambre de polla.
